HS2: £ 102,7 mil millones — y hasta 13 años de atraso.
HS2 («High Speed 2») es la línea insignia de alta velocidad británica, pensada para unir Londres, Birmingham y el norte. Se ha convertido en el caso de referencia de cómo se descarrilan los megaproyectos públicos.
El Public Accounts Committee lo llamó «un ejemplo de manual de cómo no gestionar un gran proyecto». Un tercio del sobrecosto es pura inflación — estimaciones que simplemente no se actualizaron mientras el proyecto avanzaba.
Su marco fiscal es un estado de flujos.
Casi toda regla fiscal vigila flujos — el déficit, el balance primario, la deuda sobre PIB. Pero los mayores riesgos de un gobierno son stocks: garantías, compromisos de APP y exposiciones a empresas públicas que están fuera del balance y siguen invisibles hasta que se gatillan.
Un subsidio diferido o una garantía implícita se comporta como deuda — pero se reporta, si acaso, solo en una nota al pie. Los inversionistas ya lo valoran; el marco no.
Recalibrar la garantía de las autopistas de peaje.
Indonesia financia buena parte de su red de autopistas mediante APP respaldadas por una garantía de ingreso mínimo (IMG) — el Estado promete complementar el ingreso del concesionario si el tráfico no alcanza. Destraba capital privado, pero también le entrega al gobierno un pasivo por riesgo de demanda que puede inflarse en silencio.
Sus nuevas reglas — el Reglamento de Obras Públicas N.º 2 de 2026 — endurecen las propuestas no solicitadas y el marco de la IMG. Un caso raro de arreglar la herramienta antes de la crisis, no después de un rescate.
Pérdidas de las empresas públicas, tras el FMI, amenazan la trayectoria de la deuda.
Ghana salió de un programa con el FMI, pero sus empresas públicas — energía, servicios básicos — siguen registrando pérdidas. Como todos asumen que el Estado va a respaldarlas, esas pérdidas son una garantía implícita: sin valorar, fuera del presupuesto y acumulándose en silencio sobre el balance del soberano.
Es el patrón clásico: la exposición se descubre demasiado tarde, cuando el rescate ya es inevitable y el costo fiscal es grande.
El riesgo está en un balance que nadie lleva.
Sobrecostos, garantías, empresas públicas, compromisos diferidos — cuatro caras de una misma brecha: marcos construidos para flujos, ciegos al stock de riesgo. Las herramientas para verlo existen: